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Factoraje con recurso o sin recurso: cuál te conviene

Compara el costo real del factoraje con recurso y sin recurso con un ejemplo numérico, y usa la matriz de decisión según el riesgo de tu cartera de clientes.

Por Equipo Factoraje.net· Publicado el


Si ya decidiste que el factoraje te conviene, la siguiente pregunta no es “con qué institución” sino “con qué modalidad”: con recurso o sin recurso. La diferencia no es cosmética. Cambia cuánto pagas por operación y, sobre todo, quién absorbe el golpe si un cliente no paga —algo que ya vimos con detalle en qué pasa si tu cliente no paga la factura cedida—. Aquí va la comparación con números y una matriz simple para decidir según tu propio riesgo, no según lo que te venda el primer factorante que te llame.

La diferencia en una frase

En el factoraje con recurso, si tu cliente no paga, el factorante te lo cobra a ti: devuelves el anticipo o repones la factura. En el factoraje sin recurso, esa pérdida —por insolvencia comprobada del deudor, no por disputas comerciales— la absorbe el factorante. Esa transferencia de riesgo es justamente lo que estás comprando cuando pagas una tasa más alta.

Cuánto cuesta cada modalidad: ejemplo numérico

Toma una factura de $300,000 MXN a 60 días, con un aforo de 85% en ambos casos. La tasa de descuento aplica sobre el valor total de la factura, prorrateada al plazo: costo = valor de la factura × tasa mensual × (plazo/30).

Con recurso Sin recurso
Tasa mensual (ilustrativa) 1.8% 2.6%
Anticipo (85%) $255,000 $255,000
Reserva retenida $45,000 $45,000
Costo financiero (300,000 × tasa × 2) $10,800 $15,600
Liquidación de reserva $34,200 $29,400
Total recibido $289,200 $284,400

La diferencia —$4,800 en este ejemplo— es la prima que pagas por que el factorante asuma la insolvencia del deudor en vez de ti. Con recurso, si tu cliente no paga, además de no recibir esos $289,200 completos tendrías que devolver el anticipo de $255,000 (más intereses moratorios, según lo pactado). Con sin recurso, si la causa es insolvencia comprobada, esa pérdida ya no es tuya. Las tasas reales varían según institución, plazo y perfil del deudor: usa el simulador de factoraje con los datos de tu propia factura antes de comparar cotizaciones.

Matriz de decisión según tu riesgo

No hay una modalidad “mejor” en abstracto; depende de tres factores de tu propia cartera:

Tu situación Modalidad recomendada Por qué
Clientes con buen historial de pago, cartera diversificada Con recurso Menor tasa; el riesgo real de impago es bajo
Concentración de cartera alta en uno o dos clientes Sin recurso Un solo impago con recurso puede ser más caro que la prima de tasa
Necesitas sacar la cuenta por cobrar de tu balance (razones contables o de razón financiera) Sin recurso Con recurso, contablemente la obligación contingente sigue asociada a tu empresa
Cliente nuevo o sin historial de pago verificable Sin recurso, si el factorante lo acepta El análisis de crédito del factorante sustituye al tuyo; si no lo acepta sin recurso, es una señal de riesgo que también te sirve a ti
Buscas el menor costo posible y puedes absorber un impago ocasional Con recurso Es la modalidad más barata y rápida de aprobar

Un matiz que conviene tener presente: “sin recurso” no es un seguro universal. Como se detalla en qué pasa si tu cliente no paga la factura cedida, cubre la insolvencia del deudor, no las disputas comerciales, notas de crédito ni mercancía devuelta. Si tu problema típico con clientes es de calidad o cumplimiento del pedido —no de que dejen de existir financieramente—, estás pagando una prima por una protección que rara vez se activa; ahí el con recurso suele ser la elección más racional.

Un punto intermedio: no es todo o nada por línea completa

No necesitas elegir una sola modalidad para toda tu operación. Es común pactar sin recurso para el o los deudores que concentran más riesgo (tu cliente más grande, o uno con historial corto) y con recurso para el resto de tu cartera, donde confías en el comportamiento de pago. También puedes operar bajo factoraje selectivo —cediendo factura por factura— y decidir la modalidad caso por caso según quién es el deudor, en vez de comprometerte a una sola condición para toda la línea.

Antes de firmar

Pregunta esto por escrito, sin importar qué modalidad elijas:

  1. ¿La tasa cotizada es por modalidad completa o negociable por deudor?
  2. Si es sin recurso, ¿qué exclusiones tiene exactamente? Pide la lista completa.
  3. Si es con recurso, ¿cuál es el plazo antes de la recompra y cómo se calculan los intereses moratorios?
  4. ¿Puedo combinar modalidades dentro de la misma línea según el cliente?

La LGTOC permite pactar libremente si el cedente responde o no por el pago de las facturas cedidas, así que estas condiciones son negociables, no fijas por ley. La CONDUSEF recomienda comparar por escrito antes de firmar, y el detalle completo de qué te pedirá cada institución está en la guía de requisitos para contratar factoraje. Si quieres cotizar ambas modalidades sobre una factura real, factoraje financiero con Factoro permite comparar condiciones antes de decidir cuál te conviene.

Siguiente paso

Ya que tienes la modalidad clara, revisa el resto de componentes del costo —comisiones de apertura, cargos por administración, IVA— en la guía de costos del factoraje, y compara proveedores con los mismos criterios en la comparativa de factoraje.