¿Por qué el factor rechazó tus facturas? Causas y soluciones
5 causas reales de rechazo en factoraje: deudor en lista 69-B, opinión de cumplimiento negativa, CFDI cancelado, concentración de cartera y cómo corregirlas.
Preparaste tu expediente, subiste tus CFDI y esperabas el anticipo en horas. En vez de eso, llegó un rechazo, y a diferencia de un banco tradicional, muchos factorantes no explican el motivo con detalle. La buena noticia es que casi todos los rechazos en factoraje mexicano caen en un puñado de causas identificables, y la mayoría tiene solución. Aquí están las cinco más comunes, con lo que puedes hacer en cada caso.
1. El deudor (o tu propia empresa) aparece en la lista 69-B del SAT
Esta es la causa más seria y la que más confunde a quien cede facturas por primera vez. El artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación faculta al SAT a presumir la inexistencia de operaciones de contribuyentes que emiten comprobantes sin contar con los activos, personal o infraestructura para respaldarlos —los llamados EFOS, empresas que facturan operaciones simuladas—. El SAT publica esa lista en dos estados: presuntos, mientras el contribuyente todavía puede desvirtuar la presunción, y definitivos, una vez agotado el procedimiento.
En factoraje, si el deudor de la factura que quieres ceder aparece en esa lista —o, peor, si tu propia empresa como cedente aparece—, el factorante rechaza la operación casi automáticamente. No es un juicio sobre tu buena fe: es que la factura que respalda la cesión pierde valor probatorio ante el SAT, y con ella el derecho de cobro que el factorante estaría comprando.
Qué hacer: antes de ceder, consulta el listado de contribuyentes del artículo 69-B en el portal del SAT con el RFC de tu empresa y de tus clientes principales. Si tu empresa aparece como presunta, tienes un plazo legal para presentar pruebas y desvirtuar la presunción; resuélvelo antes de intentar ceder facturas, porque ningún factorante va a esperar el trámite por ti. Si el deudor aparece en la lista, esa factura específica no es viable para factoraje sin importar qué tan buena sea tu relación comercial con él; busca ceder facturas de otros clientes mientras se aclara la situación.
2. Opinión de cumplimiento negativa
La opinión de cumplimiento de obligaciones fiscales del SAT confirma que un RFC está activo, al corriente en declaraciones y sin créditos fiscales firmes. Muchos factorantes la consultan como parte de su análisis —tuya, como cedente, y en operaciones más grandes también la del deudor—, sobre todo cuando la factura corresponde a un cliente de gobierno, donde ese documento es obligatorio para contratar, como explicamos en factoraje para proveedores de gobierno.
Una opinión negativa no significa que cometiste un fraude; con frecuencia es una declaración pendiente, un adeudo menor sin cubrir o un error administrativo del propio SAT. Pero para el factorante es una señal de riesgo que prefiere evitar.
Qué hacer: genera tu opinión de cumplimiento desde el portal del SAT antes de solicitar una línea de factoraje, no después de un rechazo. Si sale negativa, identifica la causa exacta —casi siempre aparece detallada en el mismo documento— y corrígela: presenta la declaración faltante, aclara el adeudo o solicita la corrección si el error es del sistema. El trámite suele tardar días, no meses, así que conviene resolverlo antes de que se vuelva un obstáculo recurrente.
3. El CFDI está cancelado o tiene notas de crédito frecuentes
El factorante valida cada factura directamente contra el sistema del SAT antes de aprobarla. Si el CFDI aparece cancelado —aunque haya sido por error y ya lo hayas corregido— o si tiene una nota de crédito que reduce su valor, la operación se rechaza o se ajusta a la baja. Cubrimos el mecanismo exacto de cancelación, incluido el candado de aceptación del receptor en CFDI 4.0, en ¿pueden cancelar el CFDI de una factura que ya cediste?; vale la pena revisarlo antes de ceder si tu cliente tiene historial de solicitar ajustes.
Un problema relacionado, aunque menos evidente, es la factura mal facturada desde el origen: un CFDI marcado como PUE (pago en una sola exhibición) cuando en realidad se va a cobrar después es una factura que no corresponde a la realidad de la operación, y algunos factorantes la rechazan por esa sola inconsistencia. El método correcto —PPD, con forma de pago 99— lo explicamos en cómo facturar el factoraje ante el SAT.
Qué hacer: antes de ceder, verifica en el portal del SAT que el CFDI esté vigente, sin cancelaciones ni notas de crédito pendientes, y que el método de pago sea el correcto (PPD, no PUE, si el pago es diferido). Si tu cartera de un cliente en particular acumula notas de crédito con frecuencia —devoluciones, ajustes de precio, descuentos de última hora—, ese patrón por sí solo reduce tu aforo o tu aprobación futura con ese deudor, así que conviene ordenar la relación comercial antes de intentar cederla.
4. Concentración de cartera demasiado alta
Si la mayoría de tus facturas depende de un solo cliente, el factorante no está financiando una cartera diversificada: está apostando todo a que ese único deudor pague. La concentración de cartera es una de las primeras cifras que revisa, y cuando supera el tope que fija internamente —es común que la exposición a un solo pagador se limite a un rango de 20% a 40% de la línea autorizada, aunque cada institución fija el suyo—, el factorante rechaza el exceso o reduce el aforo de esas facturas específicas.
Un ejemplo ilustrativo: si facturas $8,000,000 MXN al año y $5,600,000 provienen del mismo comprador (70% de concentración), es probable que el factorante solo apruebe la porción que cae dentro de su tope interno para ese deudor —digamos, 30% de la línea— y rechace o reduzca el aforo del resto, sin importar que ese cliente tenga excelente historial de pago.
Qué hacer: diversifica la base de clientes que cedes en lugar de concentrar todas tus facturas en tu comprador más grande, ceder solo la porción de cartera que cae dentro del tope aprobado, o repartir tus facturas entre más de un proveedor de factoraje para no depender de un único límite. Ninguna solución es inmediata, pero todas mejoran tu posición negociadora con el tiempo.
5. Relación comercial corta o sin evidencia documental
Un factorante que analiza por primera vez a un deudor —aunque este tenga excelente reputación en su industria— no tiene con qué comparar tu factura contra un historial de pagos puntuales. Si la relación con ese cliente es reciente, o si no puedes acreditarla más allá del propio CFDI —sin contrato, sin orden de compra, sin correos que confirmen la operación—, es común que el factorante rechace la primera cesión o la apruebe con un aforo conservador mientras se genera historial.
Qué hacer: reúne evidencia documental de la relación comercial —contrato, orden de compra, correos de confirmación del pedido— antes de solicitar la línea, y empieza cediendo facturas de tus clientes con más antigüedad e historial de pago comprobado, no necesariamente los de mayor monto. La guía de requisitos para contratar factoraje detalla el expediente completo que reduce este tipo de rechazo desde la primera solicitud.
Antes de tu próxima solicitud: checklist rápido
- Confirma que ni tu empresa ni el deudor aparezcan en la lista del artículo 69-B del SAT.
- Genera tu opinión de cumplimiento y resuelve cualquier hallazgo negativo antes de solicitar.
- Verifica que el CFDI esté vigente, sin cancelaciones ni notas de crédito, y facturado en PPD si el pago es diferido.
- Calcula tu concentración de cartera por deudor y ajusta qué facturas cedes en consecuencia.
- Ten a la mano contrato u orden de compra que respalde cada factura, sobre todo con clientes nuevos.
Un rechazo no siempre significa que el factoraje no es para tu empresa: la mayoría de las causas se corrigen con orden fiscal y documental, no con más historial crediticio. Si ya tienes tu expediente y tus CFDI en regla, cotizar factoraje financiero con Factoro valida tus facturas contra el SAT desde el primer paso, así que sabrás en horas si una factura específica es viable, en lugar de esperar días para recibir un rechazo genérico.