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Factoraje en dólares: quién asume el riesgo cambiario

Si cedes una factura de exportación en dólares, el tipo de cambio puede moverse entre la cesión y el cobro. Explicamos quién absorbe esa diferencia y cómo se cubre.

Por Equipo Factoraje.net· Publicado el


Si exportas y facturas en dólares, ya resolviste la pregunta de cuánto tardas en cobrar con el factoraje de exportación. Pero queda una segunda pregunta que ninguna guía general contesta con precisión: entre el día en que cedes la factura y el día en que tu comprador extranjero paga, el tipo de cambio se mueve. ¿Quién absorbe esa diferencia, tu empresa o el factorante? La respuesta no es única: depende de lo que firmaste, y de si el factorante decide fijar el tipo de cambio desde el primer momento para eliminar esa variable.

El problema en una frase

Tu factura dice dólares. Tu anticipo, tu reserva y tu costo financiero pueden calcularse en dólares o convertirse a pesos en distintos momentos del proceso: al ceder la factura, al recibir el anticipo, o al liquidarse la reserva cuando el comprador paga. Cada punto de conversión es un punto donde el peso pudo apreciarse o depreciarse frente al dólar, y quien tenga expuesta esa posición gana o pierde con el movimiento.

Las tres formas en que se reparte el riesgo

1. El factorante fija el tipo de cambio el día de la cesión. Es el esquema más común entre factores privados especializados en comercio exterior: en cuanto cedes la factura, se congela un tipo de cambio para toda la operación (anticipo, reserva y liquidación final). Tu empresa sabe desde el primer día, en pesos, exactamente cuánto va a recibir en cada etapa —el factorante es quien absorbe el movimiento cambiario posterior, y lo compensa con una comisión cambiaria dentro de su tarifa, casi siempre implícita en el margen entre el tipo de cambio que te aplica y el tipo de cambio interbancario del día.

2. Se pacta que la operación completa vive en dólares. Anticipo, reserva y costo financiero se calculan y se liquidan en dólares, y tu empresa solo convierte a pesos cuando decide retirar el dinero a su cuenta local, en el momento que elija. Aquí el riesgo cambiario es tuyo, pero también el control: tú decides cuándo convertir, no el factorante.

3. Sin cobertura pactada. El anticipo se calcula en dólares al tipo de cambio del día de la cesión, pero la reserva se liquida al tipo de cambio vigente el día en que tu comprador realmente paga —que puede ser 60 o 90 días después—. Si el peso se depreció en ese lapso, la conversión de la reserva te favorece; si se apreció, recibes menos pesos de los que proyectaste. Es el esquema con menos certeza y el que más vale evitar si tu margen operativo es ajustado.

Ninguno de los tres esquemas es “el correcto”: el punto es que tu contrato debe decir explícitamente cuál aplica, con qué tipo de cambio de referencia (el que publica el Banco de México es el punto de comparación estándar) y en qué momento se congela. Si tu contrato de factoraje no lo menciona, pregúntalo antes de firmar: es uno de los puntos que la guía de cláusulas del contrato de factoraje recomienda verificar por escrito, no de palabra.

Ejemplo ilustrativo

Supongamos que cedes una factura de exportación de $100,000 USD a 60 días, con un aforo de 80% y una tasa de descuento ilustrativa de 2% mensual sobre el valor total de la factura —la misma fórmula que usa el simulador de factoraje: costo = valor total de la factura × tasa mensual × (plazo entre 30)—:

  • Anticipo inmediato: $100,000 × 80% = $80,000 USD
  • Reserva retenida: $100,000 − $80,000 = $20,000 USD
  • Costo financiero: $100,000 × 2% × (60/30) = $4,000 USD
  • Liquidación de reserva al cobrar tu comprador: $20,000 − $4,000 = $16,000 USD
  • Total recibido: $80,000 + $16,000 = $96,000 USD

Hasta aquí, todo en dólares y sin sorpresas. El riesgo cambiario aparece en el momento de la conversión a pesos:

  • Si el factorante fija el tipo de cambio el día de la cesión (esquema 1) a, digamos, $18.00 MXN por dólar, tu empresa recibe el equivalente de $96,000 USD × $18.00 = $1,728,000 MXN en ambos pagos, sin importar qué pase con el peso después.
  • Si no hay tipo de cambio fijado (esquema 3) y el anticipo se convierte a $18.00 pero la reserva se liquida 60 días después a $18.60 —el peso se depreció—, tu empresa recibe más pesos de los que proyectó al inicio. Si en cambio el peso se apreció a $17.40, recibe menos.

Ninguna cifra sustituye una cotización real: el tipo de cambio, el aforo y la tasa cambian según la institución y el perfil de riesgo de tu comprador extranjero.

Qué preguntar antes de firmar

  • ¿En qué momento se fija el tipo de cambio: al ceder la factura, al recibir el anticipo, o al liquidarse la reserva?
  • ¿Qué tipo de cambio de referencia usan —el que publica el Banco de México, el de su banco corresponsal, u otro— y con qué margen sobre ese tipo de cambio te cobran?
  • Si la operación vive en dólares hasta que tú decides convertir, ¿hay un plazo límite para hacerlo o un cargo por mantener el saldo en dólares?

Un factorante que fija el tipo de cambio desde el primer día no te está haciendo un favor gratuito: está cobrando esa certeza dentro de su comisión. Compararlo contra un esquema sin cobertura solo tiene sentido si pones en la misma tabla la tasa de descuento, el margen cambiario y tu propia tolerancia a que el peso se mueva mientras tu comprador tarda en pagar.

Dónde encaja esto en tu estrategia de exportación

Esta pregunta es un detalle operativo dentro de una decisión más grande: qué ruta de factoraje de exportación te conviene entre Bancomext y un factor privado, que desarrollamos completa en factoraje de exportación: opciones para pymes mexicanas. Si todavía no tienes claro cómo se compara esta modalidad frente a las demás, la guía de tipos de factoraje es el punto de partida. Y si tu operación mezcla ventas de exportación con ventas domésticas en pesos, puedes resolver el financiamiento de esas facturas en pesos por separado con factoraje financiero con Factoro, sin que el esquema cambiario de tu cartera de exportación complique esa otra línea.

Antes de firmar con cualquier institución, confirma que esté debidamente registrada siguiendo la metodología de cómo verificar que una empresa de factoraje es legítima: el riesgo cambiario se negocia en el contrato, pero la legitimidad de la contraparte se verifica antes de firmarlo.